Cada vez más ciudades deciden dar el paso y aumentar su red de puntos de recarga de coches eléctricos. Sólo en España hay más de seiscientos mil de estos vehículos, pero su infraestructura de aparcamientos y puntos de recarga públicos y privados es todavía insuficiente. Por fortuna para estos usuarios, determinados municipios se han ‘puesto las pilas’ en la materia. Quizá el mejor ejemplo sea el aumento de estaciones de carga en parkings Almeria centro.
El municipio andaluz ha expandido su red de recarga para coches eléctricos tanto en aparcamientos privados como en las vías públicas. Los objetivos son diversos, pero se resumen en dos: limpiar el aire urbano y hacer la vida más fácil a los conductores de vehículos eléctricos.
Para muestra, destaca la instalación de una treintena de puntos de recarga en el Aeropuerto de Almería (LEI). La Rambla y otros parkings situados en posiciones estratégicas también disponen de estas infraestructuras. El aparcamiento de la Plaza de Toros y otros integrados en la red de Telpark Almería permiten abonar estos puntos de recarga de forma telemática.
Cuando hablamos de coches eléctricos, la relación entre las plazas de aparcamiento y los puntos de recarga no es casual: mientras que los vehículos diésel y de gasolina repostan en cuestión de minutos, los eléctricos requieren hasta ocho horas para recargarse al cien por cien. Es lógico que sus conductores deseen restablecer sus baterías mientras permanecen estacionados.
No faltan razones de peso por las que Almería y otras ciudades densamente pobladas están invirtiendo en infraestructura de recarga. Por un lado, el fomento de la movilidad eléctrica contribuye a la reducción de los gases contaminantes, mejorando así la calidad del aire.
Desde el punto de vista de los conductores, decantarse por modelos eléctricos permite librarse de las restricciones a la movilidad en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE).