TODOS TENEMOS NUESTROS GUSTOS

Muy cerca de casa de uno de mis hermanos han abierto un local de distribucion de pimientos congelados y otros productos congelados para la hostelería. A mi hermano le encantan los pimientos, algo que no comparto porque los pimientos son una cosa que nunca me han gustado en ninguna de sus diferentes versiones. Por fortuna a mi madre tampoco le gusta demasiado el pimiento por lo que nunca los hace para comer, pero cuando vienen mis hermanos algunas veces mi madre les prepara unos pocos pimientos, pero eso sí una vez terminamos de comer y se vayan a ir les preparamos un tupper para que se los lleven a sus respectivas casas porque nosotros no los vamos a comer y nos molesta ver como se ponen malos.

En mi casa cada uno es raro a su manera con lo que le gusta comer, uno porque es alérgico a muchos alimentos y tiene que tener cuidado con lo que come. Otro tuvo un problema médico y su boca no genera demasiada saliva por lo que necesita necesita que la comida que coma tiene que ser jugosa y a mi directamente no me gustan muchas cosas que el resto considera delicias. Personalmente no como nada que no me guste pero de lo que me gusta como bastante.

Muchos de mis amigos me dicen que soy como un niño a la hora de comer y están en lo cierto pero el problema que tienen ahora es que ya no se me puede obligar a comer nada porque ya soy mayor de edad hace bastantes años y no voy a cambiar por mucho que ellos quieran. Por esa razón durante muchos años no he querido ir a algunas cenas con mis amigos, prefiero que vayan ellos y coman lo que quieran sin que yo les condicione, yo ya apareceré después para tomar unas copas. Esto le puede sonar raro a la gente pero es cierto y no me arrepiento en ningún momento de lo que he hecho. Pero también he de decir que últimamente sí que estoy yendo a las cenas, pero porque vamos a un local asturiano en el que todo está bueno y siempre se come bien.

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