Tecnología para cuidar a los que más quieres

Cuando pensamos en la seguridad de nuestros mayores, a veces nos imaginamos sistemas complicados llenos de cables y botones que nadie entiende, pero la realidad actual es muchísimo más sencilla y estilosa. Imagina que tu abuela sale a dar su paseo diario por el parque y, de repente, tú puedes saber que está perfectamente sin tener que llamarla cada cinco minutos para agobiarla. Es en este escenario donde entender como funciona el reloj durcal se vuelve algo fundamental para cualquier familia moderna que quiera dormir a pierna suelta, porque no estamos hablando de un reloj inteligente normal y corriente que solo cuenta pasos, sino de un auténtico ángel de la guarda que se lleva puesto en la muñeca de forma cómoda y muy discreta. Este dispositivo ha sido diseñado con una filosofía de sencillez absoluta, eliminando todas esas funciones innecesarias que suelen confundir a las personas que no han nacido con un móvil bajo el brazo, centrándose exclusivamente en lo que importa: que la persona esté localizada y que pueda pedir ayuda si el mundo se le pone un poco cuesta arriba de repente.

El sistema de GPS que lleva integrado es una de esas maravillas tecnológicas que nos hacen la vida más fácil, ya que permite que, desde una aplicación instalada en tu propio teléfono móvil, puedas ver en tiempo real dónde se encuentra el portador del reloj con una precisión que da miedo de lo buena que es. No se trata solo de saber en qué calle está, sino de poder establecer zonas de seguridad, de manera que si tu ser querido sale de su ruta habitual o se aleja más de lo debido, el sistema te envía una notificación automática para que puedas echar un vistazo rápido y quedarte tranquilo. Esta geolocalización es vital en casos de desorientación momentánea, algo que puede pasarle a cualquiera, y permite que la autonomía del mayor no se vea recortada por el miedo de sus familiares, dándoles esa libertad de seguir yendo a comprar el pan o a ver a sus amigos con la confianza de que, si se pierden, encontrarlos será cuestión de segundos.

Otro de los puntos fuertes que definen este aparato es su famoso botón de socorro, un círculo central que es casi imposible no ver y que, al ser pulsado durante unos segundos, activa una cadena de ayuda que ya quisieran para sí muchos servicios de emergencia internacionales. Lo bueno es que este botón no solo avisa a la familia, sino que también puede conectar directamente con una central de emergencias que está operativa las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año, para que siempre haya una voz humana al otro lado escuchando. Esto es especialmente útil en situaciones donde el familiar no puede atender el teléfono de inmediato por estar trabajando o conduciendo, asegurando que nunca, bajo ninguna circunstancia, la persona mayor se encuentre sola ante una caída o un mareo inesperado que le impida valerse por sí misma en ese momento crítico.

La tranquilidad que aporta a los familiares es algo que no se puede medir en gigas ni en megahercios, sino en la calidad de las horas de sueño y en la reducción del estrés diario que supone cuidar a una persona dependiente o de edad avanzada. Saber que el reloj también cuenta con un detector de caídas integrado, que es capaz de notar un impacto brusco contra el suelo y avisar automáticamente incluso si la persona se queda inconsciente, es el mayor alivio que un hijo o un nieto puede tener. La tecnología, cuando se aplica con tanto sentido común y con un objetivo tan humano, deja de ser algo frío para convertirse en un puente que une a las generaciones y que permite que nuestros seres queridos envejezcan en su propio hogar, manteniendo su independencia el mayor tiempo posible pero con una red de seguridad invisible que los protege de forma constante.

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